Una de las alternativas para reducir la huella de carbono de la movilidad son los vehículos eléctricos. En los últimos años, la industria automotriz ha experimentado una transformación significativa, impulsada por la necesidad urgente de frenar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El futuro de la conducción está altamente ligado a la electromovilidad, de ahí que las personas se animen cada vez más a renovar sus hábitos de desplazamiento y la tendencia sea apostar por la electrificación. Pero para lograr una adopción masiva, existen ciertos aspectos técnicos, tecnológicos y administrativos, como la carga rápida para coches eléctricos, que deben evolucionar.
Desafíos de la electromovilidad
Actualmente, la electromovilidad se enfrenta a tres grandes desafíos que requieren innovación en todos los sectores de la industria: la necesidad de contar con vehículos competitivos, con baterías con autonomía y precios más económicos; una infraestructura de carga asequible y fácil de utilizar, y el uso eficiente e inteligente de la energía como mecanismo para que la electromovilidad sea realmente sostenible.
Incremento en la potencia de carga
Una de las preocupaciones más habituales que aparecen a la hora de comprarse un coche eléctrico es el tiempo de carga. A pesar de los avances en la tecnología de baterías y cargadores, muchos potenciales compradores aún perciben los tiempos de recarga como un inconveniente significativo.
La carga rápida se presenta como una solución prometedora para reducir significativamente el tiempo necesario para recargar las baterías de los VE. Actualmente, muchas estaciones de carga rápida ofrecen entre 50 kW y 150 kW de potencia. Sin embargo, se está trabajando para superar los 350 kW. Esta mejora podría reducir el tiempo de carga a menos de 15 minutos, acercándose mucho más al tiempo que se tarda en llenar un tanque de gasolina.
Smart charging y gestión de energía
La tecnología de carga inteligente será también un gran avance en las estaciones de recarga. Estos puntos estarán equipados con sistemas avanzados de gestión de energía que optimizarán el uso de la red eléctrica, equilibrando la demanda en tiempo real para evitar sobrecargas y reducir costos.
Más potencia en la red Endolla
Aunque el modelo Endolla apuesta por las cargas lentas y planificadas, también es necesario dar respuesta a las cargas rápidas o de oportunidad. Por eso Endolla Barcelona tiene previsto triplicar la potencia, hasta los 160 kW, de los puntos de carga ubicados en la calle. El servicio favorecerá, así, el uso de la red entre los barceloneses y barcelonesas que no disponen de puntos de carga en sus domicilios o puestos de trabajo y entre las personas no residentes que se desplazan a Barcelona en vehículo eléctrico.
Asimismo, Endolla Barcelona también duplicará la potencia, que alcanzará los 7,2 kW, de los puntos situados en los Aparcaments BSM. En este caso, el objetivo es reducir el tiempo de carga manteniendo la apuesta por las cargas sostenibles, es decir, las que se planifican y que, siguiendo un uso inteligente de la energía, aprovechan las horas de menos demanda energética. Se estima que el aumento de potencia permitirá reducir el tiempo de carga de los vehículos a la mitad. Los incrementos empezarán a desplegarse de manera progresiva durante los próximos meses.